Generar conciencia es clave para la educación ambiental

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La educación ambiental pretende fomentar valores en las personas, niños o adultos, con talleres, cursos y actividades en la naturaleza para que sean más responsables con el medio ambiente, un asunto en el que todavía queda un largo camino en España, afirmó el presidente de la Asociación Española de Educación Ambiental, Federico Velázquez de Castro.

El experto habló ayer con la agencia Efe con motivo de la celebración ayer del Día Mundial de la Educación Ambiental, y señaló que se ha avanzado en esta materia, puesto que ya hay hábitos asentados como el reciclaje o unos “mínimos niveles” de ahorro y eficiencia.

El éxito de la educación ambiental

Sin embargo, aún queda un camino “bastante largo” en lo que respecta a la movilidad, la dieta, el ocio, la organización o la cultura ambiental, y destacó que “sin educación, las medidas políticas tienen un alcance muy pequeño” y que sin participación ciudadana “ningún cambio llegará lejos”.

Una actitud crítica ante el consumo es esencial para ese cambio, ya que es el eje de la sociedad, y detrás del cual están los daños ambientales, puesto que supone un gasto de materias primas, energía, agua y otros recursos.

Por ello, hablar de educación ambiental no es un mero “capricho” sino que se trata de una “necesidad más” porque la realidad “se encarga una y otra vez de urgirnos a la hora de tratar el tema ambiental”.

El experto destacó cuatro grandes áreas en las que debe incidir la educación ambiental, y el cambio climático ocupa la primera posición por ser un problema “global e inédito para la humanidad” que va a suponer un cambio de paradigma del que “apenas sabemos las consecuencias”.

La pérdida de biodiversidad es el segundo reto a pesar de que los ciudadanos “tendemos a ver la naturaleza como algo ajeno”, y es que ésta es un “edificio en el que todos vivimos interconectados”.

El tercero son los problemas locales, que suelen ser los que más gente movilizan y los que más sensibilización generan, y el cuarto son los productos químicos que se acumulan en el organismo humano a través del aire, el agua, los alimentos o la cosmética.

Para enfrentar estos desafíos es fundamental que la educación ambiental llegue a los adultos, que son los que están provocando los daños, aunque es más difícil incidir sobre ellos porque el mensaje interfiere en hábitos ya establecidos.

Respecto a la infancia, Velázquez de Castro puntualializó que “raro es el colegio que no tiene algún área” dedicada a la educación ambiental, aunque los niños no deben ser los únicos ni los principales receptores de esta formación.

Importante en todas las edades

El presidente de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), Roberto Ruíz, coincide en este punto y explicó a Efe que la educación ambiental es importante en todas las edades, aunque reconoció que los niños muchas veces influyen en las decisiones de los hogares.

Uno de los proyectos enfocados a adultos de la ACA, llamado “DesAUTOxícate”, perseguía que ciudadanos de Madrid habituados a usar el coche a diario lo dejasen aparcado durante un mes.

Los cuatro participantes cambiaron sus perspectivas y, después de un año, siguen utilizando el coche mucho menos que antes, y se han convertido en portavoces de las ventajas de otros modos de transporte más sostenibles, aseveró Ruíz.

A pesar de que dijo que cada vez somos más conscientes de la importancia del medio ambiente, matizó que “una cosa es ser consciente y otra consecuente”, y es en el cambio de hábitos donde hay que incidir.

EFEverde: mpa/al

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Resultados #YoMeMojo

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El año 2016 que hace poco dijo adiós, se realizó a través de las redes sociales un estudio sobre las costumbres y usos del agua caliente. Un estudio que trataba de conocer cuántas veces usamos el agua caliente en nuestro hogar, algo que ningún estudio hasta la fecha conocido había abarcado.

Este acto supone dos desperdicios, uno en agua fría esperando a que el agua caliente llegue al grifo y otro, la energía del agua caliente que queda en la tubería, que no usamos y que se perderá. El problema es que no tenemos datos de como de grande es este gasto.

Para ello se lanzó una campaña que terminó siendo conocida por la etiqueta usada en redes sociales: #YoMeMojo. El estudio se realizó mediante dos encuestas online; la primera pedía información general y una estimación de los hábitos de consumo de agua caliente, y una segunda encuesta (habiendo rellenado ya la primera) en la que se le pedía a la persona que en lugar de hacer una estimación, llevara un  registro de las veces que se usaba el agua caliente en su casa y además que hiciera unos cálculos sobre caudales de agua.

El hacer una doble encuesta, una con estimaciones y otra con cálculos, tenía un doble propósito. Sin duda la segunda encuesta, con datos medidos, es mucho más útil, pero requiere un mayor compromiso, así que hacer una encuesta con estimaciones facilitaría una mayor participación. Además, se podría observar las diferencias entre lo estimado y lo real, ya que la persona que rellena la segunda encuesta, primeramente ha rellenado la primera. Y quien sabe, a lo mejor podrían establecerse ciertas tendencias que nos permitieran conseguir datos más fiables con una encuesta más fácil de rellenar (por ejemplo si todo el mundo tendiera a subestimar su consumo en unos valores parecidos).

(Puedes ver explicado el estudio en el enlace al final del texto.)

Resultados y conclusiones

Como era de prever se recibieron muchas más encuestas de la primera que de la segunda, 165 de la primera y 40 de la segunda. Se podrían haber recibido más de la primera pero no se hizo un esfuerzo ya que las que interesaban eran las dos conjuntas, algo que no era fácil de conseguir. Al no haber un número de encuestas estadísticamente significativas, vamos a abstenernos de sacar medidas cuantitativas, y vamos a extraer conclusiones más cualitativas.

  • Falta de compromiso

Está sería quizá la primera conclusión, aunque existe una aparente buena voluntad en principio, cuando exige un pequeño esfuerzo y compromiso, es muy difícil obtener colaboración. Incluso gente muy implicada en la sostenibilidad en su día a día, que trabaja para ello, cuando llega a casa no es capaz de dedicar 5 minutos de reloj a esto, aunque hayan manifestado su apoyo y su adhesión al estudio.

  • La gente no conoce a su familia

Al comparar los resultados de la primera y la segunda encuesta (estimaciones vs. realidad) llegan las primeras sorpresas. Hay gente que más o menos acierta sus consumos y hábitos (sobre todo los que viven solos, como es lógico). El problema viene cuando preguntas a alguien sobre los consumos familiares y luego ves sus consumos reales.

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Se registran casos en los que el número de usos del agua caliente era hasta el doble del estimado (subestimado) y otros que eran al contrario. Por lo que preguntar a alguien por sus costumbres en el uso del agua puede no ser muy exacto, pero preguntarle por los de su familia, no sirve de nada.

 

  • Las personas no se duchan tanto como dicen

Preguntar sobre hábitos de higiene, aunque sea de manera anónima, puede resultar engañoso. Mucha gente, si le preguntas cuantas veces usa la ducha semanalmente, te dirá casi sin pensarlo, que 7 (una diaria). De hecho las únicas encuestas realizadas que tienen que ver con el uso del agua caliente, son sobre el número de duchas semanales. España está en torno al 7, y la mayoría no baja del 6.

Por eso los datos pedidos son semanales y de toda la familia, para que la cuenta sea menos obvia y evitar tentación de falsear los datos.

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*Los valores muy altos corresponden a países ecuatoriales, de los cuales también se recibieron respuestas.

 

  • Cuanta más agua se desperdicia, menos se usa el agua caliente

El hecho de ver correr el agua fría parece que afecta a la hora de usarla o no (si se tiene opción, como para por ejemplo lavarse las manos). Si relacionamos las veces que se usa el agua caliente en los grifos con los litros que se desperdician en cada uso, vemos una tendencia clara, si malgastas mucha agua en cada uso, tenderás a no usar el agua caliente. En cambio sí desperdicias poco, podrás usarla mucho más a menudo sin remordimientos de conciencia, el agua caliente en ciertos casos más que una necesidad aporta confort.

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También puede hacerse la lectura de que si desperdicias más agua, tienes que esperar más tiempo a que salga caliente y más que una cuestión de concienciación, sea una cuestión de no esperar.  Quizá para próximas ediciones sea una pregunta a realizar.

 

  • El malgasto de agua es muy dispar

Si quisiéramos dar una cifra de cuánta agua se desperdicia en un hogar esperando a que salga caliente, no podríamos. El estudio ha registrado valores desde 0 (países ecuatoriales que no usan agua caliente) hasta 900 litros por persona al mes. Depende mucho de nuestras costumbres pero también de las características de nuestra instalación. Hay casos en que se desperdicia medio litro por uso y otros en los que se gasta más de 20 litros.

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Balance de la iniciativa

No solo se han conseguido datos y conclusiones, sino también que se hablara de este desperdicio de agua, y que mucha gente, aún sin haber colaborado en el estudio, sea hoy más consciente de ello. Un impacto que es difícil de medir pero que ha sido real y constatable en las redes sociales.

Incluso mereció el reconocimiento del portal web número uno  de comunicación en el sector del agua, iAgua.es, y se le reservó un espacio para presentar la iniciativa a los asistentes a la presentación de su revista iAgua Magazine.

Futuras ediciones del estudio

Este estudio ha servido para aprender más sobre las costumbres en el uso del agua caliente en el hogar, pero también para conocer que se ha hecho bien y que se ha hecho mal. Por ejemplo preguntar sobre las costumbres de otros parece no ser una buena idea, aunque convivan con ellos.

Una evolución significativa del estudio sería traspasar las redes sociales y usar contadores inteligentes para registrar este tipo de gasto, con el fin de obtener datos más precisos y registrados en un periodo más largo.

Agradecimientos

Este estudio no hubiera sido posible sin la colaboración desinteresada de muchos particulares, de empresas y plataformas que le han dado difusión y apoyo público. ¡GRACIAS!

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Enlaces de interés

Página explicativa del  Estudio colaborativo “Usos del agua en el hogar”.

Red hídrica inteligente en Turquía

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Instantánea de la obra.

La empresa Abengoa ya ha completado un nuevo proyecto de abastecimiento de agua de más de 400 kilómetros en Turquía. Ahora, tras su puesta en operación, la planta pasará oficialmente a manos de la autoridad municipal en agua de la ciudad de Denizli, que pretende “dotar a la ciudad y a su área metropolitana de unos servicios óptimos”. Esta innovadora instalación, en el suroeste del país, tiene como objetivo “el abastecimiento y saneamiento de la zona, con una población de 600.000 habitantes”.

De este modo, la compañía española ha sido la responsable de acometer la “ingeniería, el diseño y la construcción” bajo la modalidad EPC (llave en mano) de una red de abastecimiento, saneamiento y “agua tormentas”, así como más de 68 pozos y un sistema de control SCADA (software para ordenadores que permite controlar y supervisar procesos industriales a distancia), que permitirá “optimizar los consumos de la instalación y evitar pérdidas de energía y agua”.

Además, según afirman desde Abengoa, se ha llevado a cabo “la rehabilitación de los depósitos, estaciones de bombeo, pozos y sistema de baja tensión ya existentes, al tiempo que se llevará a cabo la operación y mantenimiento de las instalaciones durante un año”, sin que la compañía tome participación sobre los activos construidos. La instalación, cuyo importe ha ascendido hasta los 35.000.000 de euros, recoge las aguas residuales gracias a la construcción de nuevos sistemas de canalizaciones y a la renovación de los equipos actuales. Asimmismo, mediante el desarrollo de esta solución menos permeable se evitarán posibles filtraciones y se mejorará la calidad del agua.

Con la obtención de este certificado (Certificado de Recepción Provisional, lo que le ha permitido dar por finalizado el proyecto), la compañía puede considerarse como una empresa consolidada en la creación de soluciones sostenibles, sobre todo en lugares con recursos hídricos escasos, su gran especialidad.

 

Fuente:

José Tomás Palacín/ http://www.innovaspain.com

La RSE desde la dirección

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Reunión interna en Métrica6.

<<La responsabilidad social debe ser, ante todo, un tema de la alta dirección: si el director general de una empresa no apuesta con fuerza por la idea de ser socialmente responsables en la organización, la RSE acabará muerta>>.

 
Ésta en una de las conclusiones a las que se ha llegado desde la experiencia del departamento de Comunicación de Métrica6 y el área de RSE.

 
Son muchos los buenos propósitos y declaración de intenciones que se hacen a diario en el ámbito de la RSE pero son meros papeles mojados si desde las altas esferas no asumen sus deberes en este sentido, y no hay un apoyo a esa área de trabajo. El director general necesita el cerebro, el corazón y las manos de todo su equipo para diseñar y poner en práctica las acciones de responsabilidad social.

 
Uno de los principales problemas que puede presentarse en la implantación de la RSE es cuando la visión que el CEO tiene de las responsabilidades de la empresa no es compartida por los trabajadores que están debajo de él. Por ejemplo, el responsable de departamento suele ser juzgado por resultados que, habitualmente, son financieros, económicos o de volumen de ventas. En tales casos, a estos trabajadores la RSE les puede sonar a algo que el directivo de alto nivel dice que es muy importante llevar a cabo en la empresa, pero que no se traduce en un primer momento en objetivos económicos, de acuerdo con los cuales será juzgado, valorado y remunerado. Es más, muchos de los trabajadores pueden pensar, “Al final, la gente acaba haciendo aquello por lo que se le paga”.

 
Por todo ello es importante que la RSE esté integrada en las prácticas diarias de los trabajadores. Que entiendan desde el impulso que aporte la dirección lo que les aportan las políticas de RSE, los instrumentos de RSE y las prácticas de RSE.